Escapadas a Altea y Calpe en la Costa Blanca de Alicante

 

 

Índice

La Costa Blanca, con su clima privilegiado y su rica diversidad cultural, se presenta como un destino ideal para aquellos que buscan una escapada. Entre sus numerosos encantos, destacan dos joyas: Altea y Calpe. Estas localidades no solo ofrecen impresionantes paisajes, sino también una experiencia única que combina naturaleza, historia y gastronomía.

Visitar estos pueblos es sumergirse en un ambiente que parece detenido en el tiempo. Desde el encanto de sus calles empedradas hasta la belleza de sus vistas al mar, hay una infinidad de razones para explorar Altea y Calpe. Te invitamos a descubrir por qué estas dos localidades son paradas obligatorias en cualquier viaje por la Costa Blanca.

Altea: un rincón de magia en la costa

Altea se distingue por su atmósfera romántica y tranquila, convirtiéndose en un destino idóneo para parejas y familias por igual. Este pueblo, ubicado a unos 50 kilómetros al norte de Alicante, es famoso por su casco antiguo, caracterizado por sus casas blancas y calles adoquinadas que parecen invitar a un paseo sin rumbo.

Una de las mejores formas de llegar a Altea es a través del servicio de tranvía que conecta con Alicante o, si prefieres la carretera, puedes optar por la nacional 322 o la AP-7, que conlleva un peaje de aproximadamente 5,20 euros.

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En Altea, la playa de piedras se presenta como un refugio menos concurrido, lo que permite a los visitantes disfrutar de momentos de tranquilidad. Desde allí, las vistas son espectaculares. Al sureste se encuentra la Sierra Helada y al norte el emblemático Peñón de Ifach, un ícono de la región.

El encanto del casco antiguo

El verdadero tesoro de Altea radica en su casco histórico. Al iniciar tu recorrido desde el paseo marítimo, la colina te conducirá a un laberinto de callejuelas, donde cada rincón ofrece una nueva sorpresa. Las casas blancas son un lienzo perfecto para la luz del sol, y durante el atardecer, el cielo se tiñe de tonos naranja y violeta, creando un espectáculo visual que recordarás por siempre.

A medida que subes, llegarás a la plaza principal, donde se encuentra la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo. Sus cúpulas azules son un símbolo icónico del pueblo y un punto de referencia para todos los visitantes.

Gastronomía en Altea

La oferta gastronómica de Altea es variada y atractiva. En la plaza y sus alrededores, encontrarás numerosos restaurantes que ofrecen desde platos locales hasta opciones más internacionales. Entre los más recomendados, destaca Sant Pere 25, un lugar donde los arroces son verdaderas delicias. Aquí, la ausencia de menú permite que cada plato sea una sorpresa, siempre delicioso.

  • Restaurantes románticos que son perfectos para cenas a la luz de las velas.
  • Bares con música en vivo, ideales para disfrutar de una copa después de la cena.
  • Opciones de cocina mediterránea que resaltan los sabores locales.

Además, no puedes perderte otros monumentos como la Torre de La Galera y la iglesia monasterio de las Carmelitas Descalzas, que añaden un toque histórico a tu visita.

Calpe: naturaleza y tradición

Calpe, a pocos kilómetros de Altea, ofrece un contraste interesante con su hermana gemela. Conocida principalmente por el imponente Peñón de Ifach, esta localidad es un destino que atrae tanto a amantes de la naturaleza como a los entusiastas de la buena comida. El Peñón, que se alza majestuosamente sobre el mar, es un parque natural que es hogar de diversas especies de aves y un lugar ideal para practicar senderismo.

Senderismo en el Peñón de Ifach

Ascender al Peñón de Ifach es una experiencia que no debes dejar pasar. El sendero es accesible para casi todos, aunque hay tramos que requieren un poco más de esfuerzo. Las vistas desde la cima son asombrosas, permitiendo avistar la isla de Formentera y el puerto de Santa Pola en días claros. La caminata no solo es un ejercicio físico, sino una oportunidad para conectarte con la naturaleza.

Playa Arenal-Bol y su gastronomía

Una vez que hayas disfrutado de las vistas desde el Peñón, dirígete a la playa Arenal-Bol, donde el paseo marítimo está flanqueado por una variedad de restaurantes que ofrecen lo mejor de la cocina mediterránea. Desde pescados frescos hasta sabrosos arroces, es un lugar donde los sabores son protagonistas.

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Entre los restaurantes que destacan, La Viña, La Casa y Patio de la Fuente son reconocidos por su calidad y atención al cliente. Sin embargo, es importante estar atento, ya que algunos lugares pueden ofrecer menús menos auténticos dirigidos a turistas. La clave está en explorar y preguntar a los locales sobre sus recomendaciones.

Salinas y atardeceres

Un aspecto sorprendente de Calpe es la presencia de salinas naturales que, aunque están integradas en el entorno urbano, ofrecen un refugio para una variedad de aves. Cada año, aproximadamente 150 especies migratorias pasan por este ecosistema, lo que lo convierte en un lugar ideal para los amantes de la ornitología.

Si deseas culminar tu día con un atardecer espectacular, la ermita de San Salvador, construida en el siglo XVIII, es el lugar perfecto. Desde aquí, tendrás una vista panorámica de toda la bahía, lo que te permitirá disfrutar de un momento de paz y belleza indescriptible.

Para profundizar en la experiencia de la Costa Blanca, te invitamos a ver este interesante video sobre la región que puede inspirar tu próximo viaje:

Altea y Calpe son más que simples destinos turísticos; son lugares que cuentan historias, ofrecen experiencias únicas y dejan recuerdos imborrables. Ya sea que busques un día de relax en la playa, un paseo por calles llenas de historia o una cena romántica con vistas al mar, estos pueblos de la Costa Blanca tienen algo especial que ofrecer a cada visitante.

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